nada más sexy que mi mujer caminando sin zapatos de la habitación a la cocina
en tus manos, a esta hora de la mañana, un vaso de agua salva el mundo.
he descubierto que has cambiado mis hábitos suicidas por esta esperanza que antes llamaba idiota y ahora simplemente es un sonrisa que no hace juego con mis casi cincuenta años, la falta de dinero, la comprensión de que de acá no vamos a ningún lado... es bastante cínico lo que digo.
esas manos y tus pasos de la cama a la cocina han obrado una suerte de milagro.
si alguna vez pensé en saltar por la ventana, ahora olvido las cornisas y cocino mientras espero tu llegada, compro botellas de vino de mediana calidad para que sepas que el amortiguado sonido de tus pies descalzos me ilumina. y te escribo larguísimas cartas en las que detallo cómo me distraigo en la oficina pensando en tus ojos tan dulces y el sonido de tus pies sobre el piso frío.
lo que logro, lo sabes, es que me llames la atención y me pidas que trabaje de verdad.
no pierdas el tiempo, me dices, ignorando que el tiempo que dedico a pensar en tus ojos es el único tiempo que estoy dispuesto a atravesar. porque el tiempo, esa masa de agua que cruzamos en una nave de papel, atmósfera donde se mezclan gases tóxicos y la vida misma, como en un cóctel que te mutila pero a la vez te entrega la única salida.
es bastante estúpido lo que escribo.
así no alcanzo las profundidades, pero al menos calmo mi ansiedad...
no hay nada más sexy que tu etérea caminata entre mi cama y la cocina. no hay nada más sexy que mi mujer caminando sin zapatos de la habitación a la cocina. verla salir en silencio me salva la vida, verla volver con un vaso de agua en las manos me libró para siempre de la muerte.
entiendo que hay temas de mayor interés, más en estos años que parecen tan definitivos.
entiendo que hay otras preocupaciones que debo universalizar y en las que debería ocupar mi tiempo. ahora mismo debería estar terminando un trabajo que está un tanto atrasado. pero es maravilloso descubrir que tus pasos y tu marcha desnuda, sin zapatos, han obrado ese milagro del que hablo, de querer volver a vivir.
(ahora que no estás he descubierto también que gracias a esa bella imagen he salvado más vida de lo que imaginas, he recorrido el mundo buscando otros pasos, otras bellas nalgas alejándose, acercándose y he comprendido que te quiero a ti, aunque pueda haber belleza en tantas manos, he comprendido que te quiero a ti, no sé por qué tonta razón, ya eso no importa).
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tú
tú no estás más en mis tardes, así es la vida...y si estuvieras, me pedirías que no diga tu nombre
que no me apure en escribirte hoy
que no pierda la calma
esa eres tú
ahora ya no te escucharé decir "ven" mientras beso tu vientre
ni te lo recordaré luego para verte sonrojar
ni te reirás conmigo, ni cruzarás la ciudad para
dejarme
ni cruzarás tus propias palabras para volver a la otra noche
cargada de miedo, imposible miedo que no pudimos romper
ni con mi prisa, ni con tu silencio.
contradictoria, equivocada, callada
tú
sé que todo es posible de olvidar, que todo acaba
que en unos meses no me dolerás, así que mejor
escribo mil veces tú, para que sepas que hoy has cerrado mi alma
distraída, herida, desorientada
tú
no podías hacer otra cosa, pero aún así lo intentaste
sobre el destino, sobre tu propia intuición
sabes que lo agradezco, aunque ahora arda mi pecho
tú
dolorosamente incompleta, tardía, hermética, imposible
tú
humanamente perfecta, la más dulce sombra del deseo
el camino que he recorrido tantas veces, la única forma del amor
tú, que nunca creyó en que esto sería posible y aunque no lo admitas, tú
el lugar al que siempre he vuelto
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son solamente palabras (2)
no he olvidado el camino de tu vientreno he podido
ni tu silencio, ni tu entrega tan completa, ni tu miedo
no he podido olvidar las veces que has colmado
esta casa de alegría, de sencilla alegría
y aún temo por ti, por tu dolor
son solo palabras, ya lo he dicho, pero estuvieron cargadas de verdad
las había preparado durante noches enteras y cuando estuvieron
listas, las solté como palomas ante ti.
me hago responsable de su color tan profundo
de sus brazos señalándote
me hago responsable de su prisa, de su promesa cumplida
de su imposble nacimiento fuera de ti.
son solo palabras pero han sido palabras nuevas
creadas cada una para dibujarte solamente a ti
han sido talladas dulcemente en el verano
y ahora te buscan cantando, atravesando el tiempo
son solamente palabras, son solamente la manera que acaricio tu cabello
déjalas entrar como antes, como las veces que entré en ti
haciendo temblar al cielo, un horizonte de flores en tus ojos
no he olvidado el camino de tu vientre
no he podido
deberías volver tus pasos, venir con tu miedo
y dejar que te cuide
aún temo por tu dolor, aún temo por ti
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no debería...
no debería decirlo porque lo sabes:el lugar donde más quiero viajar es a tu cuerpo.
sé que no debo decirlo, que morderás tus labios, tus ojos se tornarán tristes
empezarás a sentir que no quieres oír más, que esto te abruma
que atraviesa tu silencio como una daga, que te desnuda.
pero así sea en un poema o en la mañana que amaneces
tengo que decirlo: el lugar donde quiero amanecer es en tu cuerpo
la única frontera que he de atravesar la marca tu mirada
la única despedida que entiendo es tu partida en mi cama.
ahora que lo he dicho
no podré seguirte por el mundo, tendré que refugiarme lejos de acá
esperar un siglo bajo la lluvia a que los astros cambien de color
o en la esquina del mercado leyendo un libro sobre el que hace tiempo
perdí interés. porque no he querido viajar a otros países que no sean los tuyos
porque es el miedo de entregarte el que te aleja, pero si llegas una tarde, una noche
y te sorprendo, estoy seguro, todo cambiará.
poco a poco, irá tornando el color de los planetas, poco a poco
la tormenta será primavera en tus ojos y tu cabello se inundará de luz.
y diré, mientras
voy besando el camino de la dulzura
tal vez ahora no puedas detenerte
tal vez ahora comprendas que es así
eso creo.
quiero viajar a ti como un cometa hacerte estallar cubrir tus ojos de miel
quiero viajar en ti como una noche que se mece en el mar lleno de peces y algas
quiero viajar a ti una vez más, sobre la noche
cabalgarte
......................................................................
big bang
sobre el recuerdo de mi mano desnuda
acariciando tu espalda
no se ha dicho nada
así es tu ausencia
quedan más callados mi silencio y el tuyo
mientras las horas pasan sin que nazca de entre tus piernas el universo
en el principio no existía la tristeza
y el estruendo del big bang calló a la espera de esa noche
en la que desnudaste lentamente tus piernas
en el inicio tus ojos brillaban más que la vía lactea
y nadie imaginaba la niebla del olvido
rodeando tu cabeza años después
el primer estallido ha sido inútil ahora que no vienes más
......................................................................
recorro tu cuerpo como una mariposa escalando un rayo de luz
he vuelto esta tarde después de un largo viaje.
estuve casi sin comer dos días
apenas tomé una botella de agua y cinco panes sin ningún pescado metidos en una bolsa de plástico verde
cinco estériles panes comprados antes de abordar el bus, incapaces
de multiplicarse
recorrí cansado de puno hasta juliaca, que en mi mente es un ciudad borrada por el viento
luego, otro largo viaje atravesando el vacío, para nuevamente llegar
y nuevamente partir entre la gente y los puestos de venta un tanto descuidados
apurado para no perder el siguiente bus.
el desorden en ese terminal no me calmó. solamente pude echar una mirada a una pequeña
mujer que escribía en su teléfono, sentada cerca de la salida,
que yo fantaseé como un último mensaje antes de irse para siempre lejos
ahora, he llegado y arrastro mi mochila vieja y sucia hasta la agencia
y dócil la entrego, confiado en que nadie la desea.
limpio el sudor de mi cara con el dorso de mi mano izquierda, miro
a ambos lados con un pie en el primer peldaño. nadie ha venido a despedirme, obviamente,
ni recibí el mensaje de despedida de la desconocida.
soy el último en subir y tengo la esperanza
de cambiar mi sitio por alguno vacío. detesto viajar tan cerca de la entrada. prefiero el fondo donde la oscuridad me oculte del paso del tiempo y nadie interrumpa mientras divago
anoche crucé el mundo de sur a norte, murmuro, crucé el mundo en medio del sueño
van pasando las horas, es casi de noche cuando llegamos
el bus se detiene, cojo mi equipaje
y salgo a buscarte desesperado
olvidando de golpe el hambre
la sed, el temor a perder más peso después de viajar por medio país
con tus ojos atados a la cuerda de mi memoria
como en el poema de aridjis no te encontré
y, aunque no tienes un hermano que juegue ajedrez,
ni la muerte ni el olvido te han llevado lejos
simplemente no te he encontrado y hubiera preferido que alguien se burle de mi pena
a no tener otra vez que enfrentar
la vergonzosa tarea de explicarme tu ausencia sin razones.
en mi memoria
recorro tu cuerpo como una mariposa escalando un rayo de luz
estuve casi sin comer dos días
apenas tomé una botella de agua y cinco panes sin ningún pescado metidos en una bolsa de plástico verde
cinco estériles panes comprados antes de abordar el bus, incapaces
de multiplicarse
recorrí cansado de puno hasta juliaca, que en mi mente es un ciudad borrada por el viento
luego, otro largo viaje atravesando el vacío, para nuevamente llegar
y nuevamente partir entre la gente y los puestos de venta un tanto descuidados
apurado para no perder el siguiente bus.
el desorden en ese terminal no me calmó. solamente pude echar una mirada a una pequeña
mujer que escribía en su teléfono, sentada cerca de la salida,
que yo fantaseé como un último mensaje antes de irse para siempre lejos
ahora, he llegado y arrastro mi mochila vieja y sucia hasta la agencia
y dócil la entrego, confiado en que nadie la desea.
limpio el sudor de mi cara con el dorso de mi mano izquierda, miro
a ambos lados con un pie en el primer peldaño. nadie ha venido a despedirme, obviamente,
ni recibí el mensaje de despedida de la desconocida.
soy el último en subir y tengo la esperanza
de cambiar mi sitio por alguno vacío. detesto viajar tan cerca de la entrada. prefiero el fondo donde la oscuridad me oculte del paso del tiempo y nadie interrumpa mientras divago
anoche crucé el mundo de sur a norte, murmuro, crucé el mundo en medio del sueño
van pasando las horas, es casi de noche cuando llegamos
el bus se detiene, cojo mi equipaje
y salgo a buscarte desesperado
olvidando de golpe el hambre
la sed, el temor a perder más peso después de viajar por medio país
con tus ojos atados a la cuerda de mi memoria
como en el poema de aridjis no te encontré
y, aunque no tienes un hermano que juegue ajedrez,
ni la muerte ni el olvido te han llevado lejos
simplemente no te he encontrado y hubiera preferido que alguien se burle de mi pena
a no tener otra vez que enfrentar
la vergonzosa tarea de explicarme tu ausencia sin razones.
en mi memoria
recorro tu cuerpo como una mariposa escalando un rayo de luz
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